Basado en hechos imaginarios: Reseña (XXXVIII): Proyecto Armaggedon

3 oct. 2016

Reseña (XXXVIII): Proyecto Armaggedon

Tras haberme quedado una muy buena impresión de Traición en el Gran Consejo he continuado con la saga de ciencia ficción blanda escrita por Miguel Ángel Alonso Pulido, que ha repetido formula de éxito con Proyecto Armaggedon, la cual mejora a su predecesora al tiempo que mantiene cierta frescura que las segundas partes tienden a perder. Esta vez no. Esta vez todo mola más.

Better, bigger, cooler


La que se va a liar

Miguel Ángel sigue mejorando su propio estilo, reforzando esos aspectos que le caracterizan, como son el ritmo y el cliffhanger y minimizando (u ocultando) esa ingenuidad científica que le golpeaba en La cosmonave perdida. También ha mejorado mucho a los personajes, arrancándolos de la estática y dotándolos de progresión. Se nota que se siente cada vez más a gusto con su exageradamente entretenido universo de ciencia ficción. Este libro me ha confirmado que he hecho bien en leer todo lo que Miguel Ángel ha ido publicando (si no me había dado cuenta ya).

Personajes, muchos y muy bien definidos


Los principales siguen acompañándonos en nuestro viaje a los variados rincones de la Unión Galáctica de Planetas y más allá (¡qué maravillosa puede ser la ciencia ficción cuando un escritor sabe establecer abismos entre un mundo y otro!), pero se han ido reforzando con una serie de secundarios con creciente importancia en la novela que no están, en absoluto, para rellenar hojas. Numerosos puntos de vista para numerosos personajes que van contribuyendo a la construcción de una historia muy completa y muy bien estructurada.

Mención especial, una vez más, para los alienígenas, a los que Miguel Ángel ha sabido dotar de un lenguaje propio paralelo al de los humanos con una ingeniosa combinación de vocablos inventados, sonidos guturales o simplemente letras en versalitas que les dan rasgos muy únicos e identificables. Son los diálogos que más he disfrutado, esos y (alerta spoiler) las ocurrencias de Chaka (todos sabíamos que iba a volver, aunque su proceso de recuperación ha sido de lo más trabajado por el autor).

Destaca el embajador Kue, un excelente villano legal neutral que tiene una de las mejores evoluciones que he visto en los últimos tiempos. También evoluciona nuestro amable Querevi, aunque está en peligro de convertirse en otro granuja como Chaka; además, gracias a él y sus ojos ignorantes, podemos ir conociendo más del universo que el autor ha creado.

Cliffhanger por todos lados y (ay, Dios, no) algún deus ex machina


En paralelo al frenético ritmo al que el autor ya nos tiene acostumbrados (las páginas se devoran) discurre el uso del cliffhanger en gran parte de las pequeñas escenas que componen esta historia. Además, con el sistema de cambio Punto de Vista hace que tardemos dos o tres escenas en volver a donde estábamos, dejándonos con el suspense en el aire. Exactamente lo que Miguel Ángel quería, y que ha conseguido.

Escenas de acción, escenas de tensión, un bonito worldbuilding, narración y, por último, conspiración se suceden muy bien encadenadas. No es de esos libros que paras para luego retomar. Lo lees, y punto.

El único fallo de la novela es el EXAGERADO deus ex machina que nos plantan a mitad de la novela que ha sido una auténtica puñalada, pero es perdonable porque el resto de la obra es soberbia y entretenida a más no poder.

Secretos, dentro de otros secretos


La abundancia de tramas en paralelo permite una conspiración de grandes dimensiones en las que tienen cabida diversas ramificaciones. Hay planes dentro de otros planes que se van moldeando en función de las circunstancias. Hay títeres y marionetas, y el papel de jefe supremo no queda bien definido, contribuyendo a la fragilidad de los personajes, que hace que todos estén amenazados por la pluma de Miguel Ángel y los planes que tenga reservados para ellos.

Asistimos a una guerra de secretos, donde quienes están al tanto de lo que sucede están coaccionados o rodeados de agentes treyanos que no están dispuestos a permitir ninguna fuga de información. Los planes para debilitar a la Unión a través de la hambruna parecen tan inverosímiles (aunque el autor se las arregla para que sean factibles) que nadie cree a aquellas personas que, investigando esa pista, acaban siempre envueltas en muertes y destrucciones. La absoluta pérdida de credibilidad pública de los buenos es algo presente en esta novela y que le dota de un gran realismo político.

Una gran novela que, además, garantiza una madurez que el autor sabrá usar en futuros proyectos. Cinco estrellas, señores. Todas y cada una de ellas.
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